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MI BEBÉ, guía para madres y padres

MI BEBÉ, guía para pades y madres


 

Al EL DESTETE NOCTURNO.

9 CONSEJOS PARA HACERLO DE FORMA RESPETUOSA

Una vez tomada la decisión de destetar por la noche, se recomienda seguir una serie de pautas teniendo en cuenta que este proceso no será rápido ni, posiblemente, fácil.

 

 

 

1. Tener presente los sentimientos del niño

El niño no es quien ha elegido destetarse, por lo que debemos entender los momentos de frustración y enfado que se pudieran producir durante el proceso.

Como madres, tenemos que hacer un gran trabajo de contención y paciencia. No podemos permitirnos el perder los nervios con el bebé, gritarle o regañarle. Es una situación difícil para él y debemos manejarla de forma absolutamente respetuosa.

"Aunque hagamos lo posible por llevar a cabo un destete respetuoso, hay que saber que no será un destete feliz porque lo más probable es que nuestro hijo llore y lo pase mal"

2. No dejar de lado nuestros propios sentimientos

Es posible que durante el destete sintamos tanto culpa como alivio a partes iguales. La asesora nos explica que ambos sentimientos son normales, y que no debemos ser duras con nosotras mismas. Es comprensible que queramos cerrar una etapa y eso no debe hacernos sentir mal.

3. Hablar con nuestro hijo y explicarle qué va a ocurrir

Expertos aconsejan que hablemos con nuestro hijo y le expliquemos en todo momento lo que va a ocurrir, cómo y cuándo vamos a empezar, qué pasos vamos a dar. Si nuestro hijo entiende el concepto de "pacto", podemos llegar a un acuerdo con él para intentar que el proceso sea más sencillo.

"Podemos decirle que a partir de una determinada hora ya no podrá mamar. Se lo explicaremos con palabras sencillas o utilizando el cuento de la "teta cansada", que también necesita irse a dormir. Este es un excelente recurso para acompañar a los niños" - Macarena Ruiz, doula, asesora de lactancia.

4. ¡No cualquier momento vale para iniciar el destete!

Una mudanza, la llegada de un hermano, el inicio de la guardería. Cualquier cambio importante en la vida familiar no se considera recomendable para iniciar un proceso tan delicado como este.

5. Dosis extra de mimos

Compensemos a nuestro bebé con dosis extra de abrazos, mimos y besos, para que la pérdida de la teta por la noche sea aceptada de mejor grado.

6. Ofrecer líquidos o alimento

Cuando nuestro hijo tenga algún despertar durante la noche y busque mamar, ofrezcámosle alternativas como agua, leche o cualquier otro alimento.

7. Des-colechar, si el niño acepta

A veces funciona cambiar al niño de cama y llevarle a dormir con los hermanos mayores, si los tuviera. La emoción e ilusión por ser mayor y dormir junto a ellos puede hacer más fácil el proceso.

Pero Macarena nos alerta de que este paso debemos darle sólo si al niño le hace especial ilusión, porque forzar el destete dejando atrás también el colecho podría suponerle un cambio demasiado brusco.

8. "Plan padre" o involucrar al papá en el destete

Esta opción suele funcionar muy bien cuando la pareja está muy involucrada y es consciente de lo que el proceso de destete nocturno supone. Consistiría en que el padre sea quien sostenga al bebé cuando se despierte, le apoye, le dé mimos, lo entretenga.

"Podemos poner en práctica este recurso de varias formas. Una de ellas podría ser haciendo que el bebé duerma al lado del padre en vez de al lado de la madre. O incluso que la mamá se vaya a dormir a otra habitación" - aconseja Macarena Ruiz Asesora en Lactancia Materna

9. Retroceder y parar cuando lo necesitemos

No siempre es fácil un proceso de destete, por eso no debemos ser intransigentes y creer que una vez iniciado, no hay que dar marcha atrás.

"Debemos permitirnos retroceder o parar cuando lo necesitemos, porque ninguna solución es mágica, y el destete es un proceso duro tanto para el bebé y para la madre. Si se dieran situaciones difíciles o noches complicadas, podemos volver a darle el pecho, aunque solo sea un momento, o incluso a suspender el destete si no nos vemos con fuerzas de seguir adelante" - aconseja la asesora.


 

Siete maneras de calmar el llanto de tu bebé

 

El llanto es la primera forma que tienen nuestros hijos de comunicarse con nosotros. Cuando son pequeñitos, es la única manera en la que expresan sus emociones, sentimientos y necesidades.

Para nosotros como madres y padres puede resultar doloroso y preocupante verlos llorar y queremos aliviar su molestia lo antes posible. Por eso hoy te comparto siete maneras de calmar el llanto de tu bebé.

¿Por qué lloran los bebés?

Hay diversos motivos por los que puede llorar un bebé. Por ejemplo, una de las más frecuentes y que ocurren desde los primeros días de vida, es el hambre. Otro motivo sería que haya algo que le incomode, como los gases después de tomar el biberón o que su pañal esté mojado o sucio. También lloran cuando se sienten cansados o cuando sienten dolor.

¿Cómo debemos actuar?

Es preocupante que nuestros hijos lloren y deseamos hacer todo lo que esté en nuestras manos para que se calmen. Así que para poder hacer algo que ayude a calmar su llanto debemos tomar en cuenta dos importantes pasos:

 

 

 

  1. Primero, relájate. Los bebés son muy sensibles y perciben con mucha fuerza el estado de ánimo de los padres, especialmente el de la madre. Así que el primer paso es relajarnos para mantener la calma. Como madres y padres nos duele ver a nuestros hijos sufrir, pero debemos intentar mantener la paz y así poder transmitirle nuestra calma y seguridad a nuestros hijos. Y [si sientes que pierdes los nervios, lo mejor es dejarle que llore solo] (El síndrome del bebé sacudido: por qué cuando pierdes los nervios es mejor que el bebé llore solo) hasta que te sientas menos tenso o estresado.
  2. Revisa y busca la posible causa de su llanto. ¿Cuánto fue la última vez que comió? ¿Cómo está su pañal? ¿Hay alguna prenda u objeto cerca que le moleste? ¿Tiene frío? ¿Tiene calor? ¿Cuántas horas tiene despierto? ¿Sacó gases después de tomar leche? Son algunas de las preguntas que podemos hacernos para revisar y ver si la causa del llanto es una de ellas.

Una vez que nos hayamos mentalizado para mantener la calma y hayamos verificado que todo se encuentre en calma, entonces procedemos a intentar alguna de estas formas para calmar su llanto. 

Abrázale

El calor humano puede hacer maravillas para el bienestar emocional de las personas. Así como tú sientes paz cuando alguien te abraza para consolarte cuando pasas por un mal momento, lo mismo ocurre con los bebés. Quizás se sienta solo y el sentir que hay alguien con él le proporciona la paz que necesita.

 

 

 

Mécelo suavemente

Tomarle en brazos y mecerle es una de las técnicas más infalibles para calmar y dormir a un bebé. El vaivén rítmico con el que solemos hacerlo al caminar o bailar les ayuda a relajarse lentamente.

Arrúllalo

En ocasiones tu bebé ya comió, tiene el pañal limpio y todo parece estar bajo control. Sin embargo llega la hora de su siesta y le cuesta mucho dormirse. En esta situación lo único que necesita es un poquito de apoyo, compañía y que le cantes una dulce nana para poder quedarse dormido.

Cántale

La voz de mamá y papá son los sonidos favoritos de tu bebé. A diferencia de un arrullo, con el canto podemos interpretar alguna canción alegre o relajante que le ayude a distraerse y relajarse. Además, está comprobado que cuando comenzamos a cantarle a un bebé logramos captar mejor su atención y tiene grandes beneficios para él.

 

El olor de mamá

A veces mamá no estará cerca y será papá quien esté con el bebé. Recientemente vimos una muestra de esto, cuando un padre puso junto a su bebé una camiseta usada de la madre y este de inmediato se calmó.

Dale algo para que succione

Además de ayudarles a alimentarse, el reflejo de succión les ayuda a calmarse y tranquilizarse. Si le das pecho, puedes ofrecérselo para que se tranquilice. Si no amamantas puedes recurrir al chupón, solo recuerda utilizarlo de manera controlada para que no se vuelva un hábito y continúe siendo efectivo para calmarle.

 

 

Utiliza técnicas de distracción

Si tu bebé ya es un poquito mayor, puedes intentar distraerlo con algún objeto o llamando su atención hacia otra cosa. Una táctica que suele ser efectiva es ponerle música tranquila que le ayude a relajarse.

 


¿Cuando debe aprender a sentarse el bebé?                                                                                                                                           

Existe la creencia popular de que hay que enseñar al niño a sentarse y que cuanto antes lo haga, mejor. Estas prisas no son buenas para nuestro hijo. En este block entenderas el porque no hay que tomar esto como algo de que preocuparse y el porque no debemos interferir en el proceso de nuestro bebé.

“¿Este niño aún no se sienta?”, “¿Por qué no sientas al peque? Es bueno para que fortalezca sus músculos y le vendrá bien cuando empiece a gatear”, “Mi sobrino ya se sentaba cuando tenía su edad”… Frases que oímos permanentemente y que nos hacen pensar que es necesario e importante enseñar al niño a sentarse aunque no haya dado señales de que quiera, o sepa, hacerlo. Es un error forzar los ritmos de los niños en cualquier tipo de aprendizaje y desarrollo, es fundamental comprender que cada pequeño sigue su propio ritmo y que no hay un calendario que exija que haga sí o sí determinadas cosas a determinados momentos. Existe flexibilidad a la hora de desarrollarse y de la misma manera que a unos niños les sale los dientes a los 5 meses, a otros a los 3 y a otros a los 6 meses de edad. Esto no es una ciencia exacta.

¿Es normal que con 10 meses no gatee?

Es precisamente por esto que no hay que sentar al bebé antes de que esté preparado para ello, es decir, antes de que sus propios músculos le permitan alcanzar esa opción, algo que ocurre entre los siete y los diez meses, casi a la par que el gateo e incluso mejor si es después. Pensamos que, sentado, desarrolla los músculos que necesita para conseguir sentarse solo. Pero es todo lo contrario.

¿Por qué es un error querer sentarlo antes de tiempo?

¿Por qué debería permanecer tumbado un bebé que no es aún capaz de sentarse por sí mismo? Hagamos la prueba: tumbémonos y levantemos las piernas, como hacen los bebés, cojámonos luego los pies y pasemos así unos minutos. A continuación, sentémonos en un sillón tipo hamaquita. ¿En cuál de las dos posturas hemos notado que trabajaban (mucho) nuestros abdominales? ¿En cuál no hacen nada de nada? ¿En cuál trabajaba la musculatura lumbar? ¿En cuál estaba laxa? Pues eso. Paradójicamente, cada vez que sentamos al bebé le quitamos la oportunidad de desarrollar los músculos que necesita para sentarse, gatear y ponerse en pie.

¿Cuándo es el momento adecuado para sentar a un bebé?

Estará preparado para sentarse cuando sepa volverse sobre el vientre y se harte de hacer la croqueta, movimiento con el que tonifica entre otros los músculos oblicuos. Lo ideal sería que no adelantáramos la postura, que llegara a ella por sí solo, pero eso hoy es imposible porque hay que sentarle en el cochecito o en la silla de auto.

Buenos hábitos para su desarrollo

Es imposible que esté siempre tumbado, pero no que lo esté el mayor tiempo posible en casa con ropa cómoda y espacio alrededor que le permita explorar y ejercitar su cuerpo. El suelo, o un parque cuando aún no gatea, son una buena opción.

Y si ya le hemos enseñado a sentarse…

Estar sentado es cómodo, le permite libertad manual, lo ve todo desde más arriba. Pero le impide desarrollarse. Si le hemos sentado e intentamos de buenas a primeras volver a tumbarlo, llorará porque no ha desarrollado los músculos que le dan autonomía. Así que después de un buen rato sentado, podemos devolverle gradualmente al suelo, a través de juegos, hasta que recupere la seguridad de su cuerpo en el suelo y el placer de descubrir todo lo que puede hacer desde allí: rodar, intentar gatear…

Lidia García-Fresneda es experta en desarrollo psicomotor

Créditos:https://www.serpadres.es


¿Cómo ayudar al bebé a expulsar los gases?                                                                                                                                           

Los primeros meses es normal que los bebés traguen bastante aire cuando comen ya que no controlan la técnica de succión. Te contamos qué debes hacer para ayudar a tu hijo a expulsar esos incómodos gases, algunas tecnicas o posiciones ideales. Ademas de que puedas diferenciar que tipo de gases manifiesta tu bebe.

 

Los gases son una molestia habitual de muchos bebés y es importante que, si notamos que les están provocando incomodidad, los ayudemos a expulsarlos, ya que al ser tan pequeños aún no saben cómo hacerlo solitos.

La incomodidad que producen los gases puede ser intensa y provocar el llanto del bebé lo que nos puede llevar a pensar que se trata de un cólico, pero no debemos confundirlo. Los cólicos son contracciones dolorosas del abdomen que padecen algunos bebés durante las doce primeras semanas de vida del niño, suelen darse más al atardecer y duran, aproximadamente, dos horas. Dos larguísimas horas en las que el bebé llora desconsoladamente y los padres no saben muy bien qué deben hacer para ayudar a su hijo.

Durante los periodos de cólicos el bebé tiene el vientre endurecido y se muestra agitado, molesto, inquieto e irritable. Además es habitual que tampoco sea capaz de expulsar los gases cuando se encuentra en plena “crisis” pero eso no significa, necesariamente, que el pequeño tenga gases.

Los gases del bebé son de dos tipos

Hay dos tipos de gases: los gases del estómago y los gases del intestino.

Los gases del estómago provienen del aire que el bebé ha deglutido durante la toma o que ha absorbido durante algún periodo de llanto.

Los gases del intestino provienen o suelen ser causa de una mala digestión (fermentación) de los hidratos de carbono en el colon o como consecuencia de una intolerancia alimentaria (por ejemplo, a la lactosa).

Para prevenir su aparición en el caso de los gases intestinales hay algunos casos en los que el pediatra recomienda cambiar la leche adaptada que se le da al bebé por otra o bien darle un medicamento que favorezca la expulsión de las burbujas de gas.

Si notamos que la causa de los gases es la absorción de aire y que esto provoca que el niño se sienta incómodo durante la toma, podemos parar cada cinco minutos para que eructe. Si toma leche materna, le pondremos entre un pecho y otro, aunque si la postura es buena no tiene por qué tragar aire. De todas formas, no es obligatorio que el bebé eche los gases.

Las mejores posturas para expulsar los gases

Cada bebé es un mundo, y cada madre termina encontrando la mejor manera de que su hijo suelte los gases.

Las técnicas favoritas de los recién nacidos son:

  • Ponerle erguido sobre el pecho con su cabecita en nuestro hombro.
  • Sentarle en las rodillas de espaldas a nosotros, con palma de nuestra mano en su pecho y los dedos en su barbilla.
  • Sentarle de lado en el regazo, mientras cogemos sus puños con una mano y ponemos la otra mano en su espalda.
  • Boca abajo sobre nuestro regazo, procurando que su cabeza quede más alta que el pecho. También podemos ponerle a horcajadas sobre un brazo, colocando nuestra mano en su tripa.
  • En todas las opciones podemos hacerle un masaje o darle unas palmadas suaves en la espalda. Además, cuando lo cogemos en brazos es conveniente poner una toalla en el hombro para que no nos manche la ropa, ya que con los gases el bebé suele echar una bocanada de leche.

 Dr. Ernesto Sáez Pérez es pediatra y neonatología. Autor de “Tu primer hijo” y “¿Qué le pasa a mi hijo?”

Créditos:https://www.serpadres.es


¿Qué nos revela el pañal del bebé?                                                                                                                                           

Los pequeños detalles y variaciones en el número y consistencia de las  cacas del bebé tienen escasa importancia, y su continua contemplación nos dice más bien poco acerca de la salud de nuestros hijos (se debe consultar al pediatra si hay sangre, por ejemplo). 

Estas son algunas de las dudas más frecuentes de los padres sobre las deposiciones de sus bebés:

1. ¿Qué es el meconio?

Es la primera caca que hace el niño al poco de nacer. Es negra, pastosa y adherente.

2. ¿Cómo son las cacas del recién nacido?

Después del meconio (lo expulsa una o dos veces), el bebé hace durante cuatro o cinco días deposiciones de transición, poco abundantes, muy líquidas y grisáceo-verdosas.

3. ¿La alimentación de la madre influye?

Normalmente no influye en las heces del niño, salvo en casos de alergia. Si es alérgico a algo que ha comido la madre, puede tener diarrea, a veces con sangre, o más raramente, estreñimiento.

4. ¿Por qué está varios días sin hacer caca?

Hacia los dos o cuatro meses (a veces un poco antes), los niños que solo toman pecho suelen dejar de hacer caca cada día. Casi todos están dos o tres días sin hacer, muchos están cuatro o cinco, no es raro encontrar a alguno que haya estado siete o diez días sin defecar, y el récord del mundo está en casi un mes.

Eso sí, cuando al final hacen caca, sigue siendo blanda, como un puré, y muy, muy abundante. Esto es totalmente normal, no es estreñimiento, y no hay que preocuparse.

5. ¿Qué es el estreñimiento?

  • Consiste en hacer bolas grandes, duras y secas. Es una enfermedad, porque duele y puede causar fisuras anales (heridas sangrantes en el culito) y hemorroides.
  • El  estreñimiento no depende del número de deposiciones que hace. Hacer bolas duras tres veces al día es estreñimiento; por el contrario, hacer cacas blandas cada dos semanas se considera perfectamente normal.

6. ¿Son más estreñidos los niños que no maman?

  • Sin duda. El verdadero estreñimiento, con bolas secas y duras, es muy raro, casi imposible, en niños con lactancia materna exclusiva. En la lactancia mixta a veces basta un poco de biberón para que aparezcan cacas más duras.
  • En casos raros, el estreñimiento puede ser síntoma de alergia a la leche de vaca, aunque es mucho más frecuente que dicha alergia produzca diarrea.

7. ¿Estriñen más unas marcas de leche que otras?

Sí, algunas marcas, según su composición, producen unas deposiciones más duras que otras. Si el niño toma el  biberón y va estreñido, vale la pena cambiar de marca.

8. ¿Es bueno estimularle con un termómetro?

No, es muy peligroso: puede romperse en un movimiento brusco.

Además, los termómetros de mercurio no son aconsejables por su toxicidad.

9. ¿Puede tomar laxantes?

No. Algunos  laxantes son peligrosos para el bebé; no deben administrarse, salvo que lo indique el médico.

10. ¿Las vitaminas estriñen?

No, pero el hierro sí. Y esto es un problema, porque en general los niños sanos no necesitan vitaminas, pero a algunos sí les conviene el hierro. Si su pediatra le ha mandado hierro, habrá que disminuir la dosis.

11. ¿Sirve de algo darle zumo de naranja?

  • El zumo de frutas en grandes cantidades puede causar diarrea. Es uno de los motivos por los que se recomienda no dar nunca zumo antes de los seis meses. A partir de esa edad, no es muy recomendable, pero se puede tolerar (no más de medio vaso al día).
  • Producir una diarrea no parece la mejor manera de tratar un  estreñimiento y, además, haría falta mucha cantidad de zumo de naranja. La típica recomendación de dar dos cucharaditas de zumo no tiene ninguna utilidad, y en algunos casos puede producir alergia a la naranja.

12. ¿Por qué aparecen alimentos enteros en el pañal?

Es totalmente normal y no tiene ninguna importancia; solo prueba que el pequeño no ha digerido en lo más mínimo ese guisante o ese grano de maíz que nos hemos encontrado. Los digerirá mejor si los aplastamos antes de dárselos para romper la piel.

13. ¿Cómo deben ser sus heces?

  • Las típicas heces del niño de pecho son amarillo-doradas (existen variedades amarronadas y verdosas), blandas como un puré, grumosas como una sopa de arroz, con hebras de mucosidad y ruidosas.
  • Y son frecuentes: casi siempre más de cuatro o cinco al día; normalmente una después de cada mamada, y a veces otras de regalo entre toma y toma. Esto es normal, no es diarrea y no precisa tratamiento.

14. ¿Son distintas las heces si toma biberón?

Probablemente serán más oscuras y compactas, variando entre la papilla espesa y la bola más bien seca que no mancha el pañal.

15. ¿Hay algún método natural para prevenir el estreñimiento?

Para los bebés, el único remedio natural es la lactancia materna. Para los niños mayores, es importante comer alimentos con fibra, sobre todo legumbres, seguidas de cereales integrales, verduras y frutas.

16. ¿La erupción de los dientes les suelta la tripa?

No tiene una relación directa. Se ha comprobado científicamente que en los días anteriores y posteriores a la salida de un diente, las deposiciones no son ni más blandas ni más frecuentes de lo que son habitualmente.

Créditos:https://www.serpadres.es


Ventajas y Desventajas del Cupón                                                                                                                                             

El chupete, chupa o chupón es uno de los artículos más usados por la mayoría de los bebés en su primer año de vida. Les tranquiliza, les relaja, cubre su necesidad de succión “no nutritiva”.  Pero como todo, tiene sus ventajas y sus riesgos que necesitamos conocer su tiempo para utilizarlo, el como y cuando cortar el hábito del chupón.

Ventajas del chupete:

  • El chupete ayuda al bebé a calmarse, a conciliar el sueño y reduce el estrés y el dolor en procedimientos desagradables, por ejemplo, cuando le tienen que poner una inyección.
  • El chupete protege al bebé del Síndrome de Muerte Súbita del lactante (SMSL).No se sabe cuál es el mecanismo, pero parece que durante el sueño tiene un efecto protector para los lactantes.
  • La Academia Americana de Pediatría recomienda que los padres ofrezcan un chupete en el momento de dormir tanto en la siesta como por la noche, aunque no se debe forzar su uso si lo rechaza.
  • Esta recomendación es especialmente importante para los niños que toman biberón, ya que se ha demostrado que tienen más riesgo de SMSL que los alimentados al pecho.

Riesgos del chupete

  • No conviene ofrecer el chupete a los bebés hasta que la lactancia esté bien establecida, porque podría interferir. Cuando el bebé mama con normalidad, no hay ningún problema. En los bebés alimentados con biberón, se recomienda el chupete desde el primer día.
  • El uso del chupete es un factor de riesgo de sufrir otitis media (infección del oído). Cuanto más frecuente y prolongado es su uso, el riesgo aumenta, pero disminuye considerablemente si se limita a la hora de dormir.
  • Los hábitos de succión no nutritiva (dedo y chupete) se han relacionado con las mal oclusiones dentarias (fallos en la alineación de los dientes o en la forma en la que encajan los de arriba con los de abajo). Las probabilidades de que esto ocurra aumentan cuando el hábito se prolonga más allá de los 36 meses.

La Academia Americana de Pediatría recomienda limitar el uso del chupete al primer año de vida del bebé.

Cómo cortar el hábito del chupón

La AGD recomienda que los niños deben dejar de usar el chupón a los dos años. (Hasta esa edad, cualquier problema de alineación con los dientes o el desarrollo del hueso por lo general se corrige dentro de los seis meses después de que dejó de usar el chupón).

Cortar el hábito no siempre es fácil. Aquí le damos algunas sugerencias para ayudar a quitarle la costumbre del chupón al bebé:

  • Sumerja el chupón en vinagre blanco.
  • Agujeree la parte superior del chupón o recórtela para reducir la satisfacción de la succión.
  • Déjelo en un viaje.

Siempre tire un chupón usado, no es higiénico guardarlo ni que otro niño lo use.

Asesora: María José Lozano, pediatra del Hospital Valdecilla y profesora de la Facultad de Medicina de la Universidad de Cantabria.

Creditos: Serpadres.es


¿Qué debemos hacer cuando hay tos y moco?                                                                                                                                                    Los bebés son propensos a los resfriados y se les tapona la nariz enseguida. El exceso de mucosidad entorpece su respiración y les molesta al comer y dormir.           

Primero debemos entender que la fiebre, los mocos y la tos son nuestros grandes aliados en la defensa del organismo infantil ante el ataque de virus que suelen asediar colegios y guarderías desde su inicio hasta junio. ¿Por qué los vemos como enemigos si nos están defendiendo?. Es fácil, crean malestar porque no nos dejan dormir y afecta a los horarios paternos pero no porque realmente sea un problema de salud para el bebé o el niño. 

No hay motivo de alarma en tener mocos y tos, ni siquiera fiebre, siempre y cuando ésta no dure más de tres o cuatro días en cuyo caso sí que hay que ir a ver qué está pasando.

La fiebre es válida a partir de los tres meses de vida. Y esto es muy importante recordarlo. Los bebés menores de tres meses, o incluso de cuatro, si tienen fiebre, es decir, el termómetro superan los 38 grados, entonces sí que hay que llevarlo al médico pediatra, no a urgencias.

Padres no estén obsesionados con los grados que dice el termómetro. Mirar al niño en lugar de al aparatito es fundamental. «La fiebre no hay que quitarla a cualquier medio, la fiebre da malestar y hay que aliviar ese malestar al niño, no competir con el termómetro». «Un adulto, cuando tiene fiebre, no va a urgencias, se toma una pastilla y, como mucho, vuelve a casa y se mete en la cama o se tumba en el sofá, pero no acude rápidamente a urgencias, ¿por qué entonces hacemos esto con los niños? Porque nos asustamos pero no porque exista un peligro real». Antibióticos, sólo cuando lo diga el pediatra, no la vecina ni la abuela

Los niños por debajo de los 3 años sufrirán en su inmensa mayoría el ataque de virus que se curan solos, sin tener que tratar y menos con antibióticos que no son necesarios para los virus.

Dentro de todo este cuadro viral están la faringitis, resfriados, laringitis, bronquitis y bronquilolitis, todos ellos procesos virales que se curaran entre tres y quince días sin la ayuda de antibióticos. La tardanza en curarse dependerá de la virulencia del virus y de la resistencia de cada niño. Y, además, ese proceso, reforzará el sistema inmunitario del niño.

¿Cuándo ir a urgencias?

El pediatra nos recuerda que lo más adecuado es ir al centro de salud pidiendo cita. «Si la cita es para dentro de varios días y vemos que la fiebre lleva más de tres jornadas sin bajar, que hay dificultad para respirar o demasiado malestar e irritabilidad, o todo lo contrario, dificultad para despertarlo, entonces sí hay motivo para ir a urgencias.

Aunque el bebé pase un mal rato cuando le quitamos los mocos, es imprescindible hacerlo. Si los mocos se infectan, pueden producirles sinusitis, otitis, faringitis, entre otras.

¿Cómo le quito los mocos al bebé?

La nariz del bebé se despeja con un lavado nasal. Primero hay que acostar al niño boca arriba, girarle la cabeza hacia un lado y aplicarle suero fisiológico para humedecer las fosas nasales.

Después, hay que sacarle las secreciones. Existen varios métodos:

  • Aspirador nasal de cánula

Es lo que mejor funciona en los bebés pequeñitos. Primero se pueden echar unas gotas de suero fisiológico en las fosas nasales. Después se coloca un extremo de la cánula en la fosa nasal y el otro en la boca del adulto. Acto seguido se aspira. Las secreciones se quedarán retenidas en un recipiente en medio del tubo.

  • Aspirador nasal ergonómico (perita)

Es algo menos eficaz que la cánula porque la nariz de los bebés es muy pequeñita y a veces la perita no logra hacer el vacío necesario para aspirar los moquitos. Es muy fácil de usar. Primero se aprieta el bulbo de goma, se introduce en una de las fosas nasales y, una vez dentro, se suelta poco a poco. Hay que procurar tapar la otra fosa nasal (apretando la nariz) para que la presión realizada sea mayor.

  • Pinzas nasales

Existen unas pinzas especiales para quitar los mocos secos. Tienen un tope de seguridad que impide introducirlo demasiado en la naricita del bebé. No son imprescindibles, pero a veces pueden venir bien.

Los bastoncillos están desaconsejados, porque podríamos hacer daño al niño al no calcular bien hasta dónde lo introducimos. Si tiene un moquito seco, lo mejor es utilizar la pinza nasal o un dedo (con mucho cuidado).

¿Cuándo hay que quitar los mocos al niño?

  • Con tres o cuatro veces al día suele valer. No hay que obsesionarse ni estar continuamente quitándoles los moquitos, porque podríamos producirles alguna herida en la nariz o una pequeña hemorragia.
  • Si simplemente notamos una especie de ronquido provocado por unos pocos mocos pero el niño está alegre, come bien y duerme bien, entonces hay que dejarlo como está. Significa que los mocos no le molestan.
  • Cuando sintamos al bebé incómodo. Los bebés tienden a vomitar más fácilmente que los adultos y, muchas veces, los mocos les provocan náuseas.
  • Antes de dormir. Los bebés respiran el 90% del tiempo por la nariz, aún no tienen demasiado pronunciado el reflejo de respirar por la boca. Por eso, cuando están dormidos y los mocos les provocan una sensación de ahogo (les llega menos oxígeno al cerebro) se despiertan llorando.
  • Antes de comer. Al tener la boca tapada por el pecho o por el biberón, no podrán respirar con total normalidad. Por eso, cuando tienen muchos moquitos y les molestan, suelen comer menos. También suelen vomitar más.

Creditos: www.abc.es y www.serpadres.es

 


Primeros reflejos del recién nacido

Nada más nacer, el pediatra examina los reflejos del bebé. Algunos son llamativos, como el impulso de caminar.

Otros nos resultan normales, como el de succión y búsqueda del pezón. Pero ¿qué son los reflejos?

Un reflejo es una respuesta automática, involuntaria y probablemente defensiva que el individuo da ante una supuesta agresión (como cerrar los párpados cuando algo viene hacia nuestros ojos). Cuando esta respuesta está mediada por el pensamiento se convierte en un acto voluntario y deja de ser un reflejo.                         

Son respuestas primitivas

  • La mayoría de las reacciones del recién nacido son respuestas primitivas que formaban parte de las habilidades de nuestros antepasados. Hoy no las usamos, pero han quedado grabadas en nuestros genes y se manifiestan precisamente cuando el ser humano aún no se ha completado neurológicamente: en el momento de nacer.
  • Salvo los de búsqueda y succión, que sí tienen una función específica (alimentarse), los demás reflejos no parecen servir para nada. Con todo, hay teorías que tratan de explicar su utilidad pero no tienen base científica y no deben tomarse al pie de la letra.
  • La existencia de los reflejos es un indicador de vitalidad y de que el sistema nervioso del recién nacido funciona bien. Tan importante como observar que están presentes al nacer es comprobar que van desapareciendo con el tiempo (la mayoría, durante los primeros meses de vida). Eso es señal de que el bebé está evolucionando correctamente.

1. De arrastre

Cuando se pone al bebé sobre su barriga, mueve las piernas como si quisiera avanzar arrastrándose. Dura desde los primeros días hasta los tres meses. Hay quien afirma que con este reflejo el bebé ensaya los movimientos que más tarde necesitará para gatear. Pero lo cierto es que, desde los tres meses hasta que empieza el gateo, el niño no vuelve a realizar movimientos de este tipo.

2. De succión

Si se le coloca en la boca el pezón, o incluso un dedo, lo chupa enérgicamente. Está presente desde el nacimiento, hacia el tercer mes se intensifica y en torno al sexto desaparece. A partir de entonces la succión se convierte en un acto voluntario. Lo hace mediante la succión, el recién nacido consigue el alimento que necesita.

3. De prensión palmar

Cuando algo roza la palma de su mano, el recién nacido lo agarra con fuerza. Dura desde que nace hasta los cinco o seis meses. Es un reflejo arcaico ya que, aunque permite al bebé agarrarse y sujetarse, no lo hace de forma voluntaria. Por otro lado, se cree que puede favorecer el vínculo entre padres e hijos (el pequeño agarra con fuerza el dedo que estos le ofrecen).

4. De paracaídas

Si se le sostiene por los costados y se le inclina bruscamente hacia delante, el bebé abre los brazos como si quisiera agarrarse. Desde los tres a los doce meses. Podría serle útil para sujetarse en caso de caída y también para aprender a incorporarse.

5. De búsqueda

Si se le roza la mejilla o la comisura de los labios con los dedos o el pecho, instintivamente el bebé gira su cabeza en esa dirección en busca de comida. Desde el primer día de vida hasta los cuatro meses. A partir de entonces, el bebé se vuelve automáticamente hacia el pecho porque ya reconoce su tacto y olor. Es un reflejo de supervivencia, su instinto le guía hacia donde está el pezón para alimentarse.

6. Reflejo de moro

Si está sentado y se le deja caer hacia atrás de repente, el bebé abre los brazos. Luego los tiende hacia delante como si fuera a dar un abrazo y rompe a llorar con fuerza. Dura hasta el cuarto mes. Reacciona como si le hubieran dado un susto, por lo que seguramente responde a un instinto de protección.

7. De prensión plantar

Al sentir un roce o presión en la planta del pie, el bebé flexiona los deditos hacia dentro. Desde que nace hasta los nueve o doce meses. Es posible que este reflejo involuntario responda a una herencia antigua, que se remonta a la época en la que los homínidos no solo utilizaban las manos sino también los pies para agarrarse.

8. Reflejo tónico del cuello

Si cuando está tumbado giramos su cabecita hacia un lado, él inmediatamente estira el brazo de ese lado y dobla el contrario. También se llama 'reflejo del espadachín' por la curiosa postura que adopta. Desaparece hacia el tercer mes. Algunas teorías dicen que facilita y desarrolla la fijación visual del bebé, al poder observar su mano, y la toma de conciencia de su propio cuerpo.

9. De enderezamiento

Cuando se sostiene al recién nacido cogiéndole por las axilas y haciendo que pose los pies en una superficie dura, de repente estira las piernas y el tronco, y levanta la cabeza. Se manifiesta al nacer y desaparece hacia el tercer mes. No existe ninguna teoría que explique la posible finalidad de este curioso reflejo.

10. De la marcha

Si alguien le sujeta por las axilas y le hace apoyar un pie sobre una superficie dura, el pequeño reacciona levantando el otro pie como si quisiera echar a andar, e incluso se puede ver cómo da unos pasitos. Hasta el segundo mes. Aunque con este reflejo el bebé demuestra que es capaz de mover las piernas alterna

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